Alimentación Saludable

El cansancio y el malestar general, el dolor y la ansiedad que padece de forma crónica el enfermo de fibromialgia afecta en su totalidad a su vida cotidiana y por lo tanto, afecta también a sus hábitos alimentarios que se suelen ver alterados (pueden aparecer graves desequilibrios nutricionales y la aparición de obesidad por la falta de ejercicio físico y mal reparto de las calorías).

Por lo tanto, una alimentación equilibrada aportará los nutrientes imprescindibles para tener la energía necesaria para afrontar el día a día y evitar la aparición complicaciones por carencias (anemias, osteoporosis, estreñimiento) o por excesos (colesterol o glucosa elevados en sangre, etc.) que agravarán los síntomas propios de la enfermedad.

Una dieta rica en vegetales, y por lo tanto, rica en potasio, cinc, silicio y selenio y pobre en grasas y proteínas de origen animal ayuda a mantener los músculos y los tendones en buen estado y pueden ayudar a disminuir la sensación de dolor.

Reducir el consumo de salpara evitar retenciones y edemas, frecuentes en la fibromialgia, por la misma razón, beber mucha agua, infusiones . Limitar el uso de café y té, preferir el té verde.

Limita  el consumo de azúcar lo más posible , los niveles elevados de insulina empeoran el dolor y aumentan la sensibilidad.