La Controvertida Licencia de las Isapres para Regular el Reposo Médico de sus Afiliados.

El 27% de las licencias médicas son rechazadas por las isapres. Una de cada cuatro. La cifra dobla las estadísticas del sistema público y da cuenta de uno de los mayores cuestionamientos a las aseguradoras privadas, por cuanto son juez y parte interesada a la hora de autorizar o rechazar los días de reposo. La Superintendencia de Salud ha establecido sanciones por irregularidades que apuntan a rechazos masivos que no son visados por médicos, tal como lo establece la ley. 

Testimonios recogidos por CIPER apuntan a los mismos vicios, que reportan un ahorro millonario para las isapres. Pese a ello, el gobierno acaba de enviar un proyecto de ley que endurece las penas contra médicos y pacientes que hagan mal uso de las licencias, manteniendo intacto el poder de las isapres para decidir cuánto reposo deben guardar sus enfermos para mejorarse.

Desde 2005, coincidiendo con la puesta en marcha del Plan de Acceso Universal con Garantías Explícitas, AUGE, que incorporó las patologías psíquicas, las licencias por trastornos mentales y de comportamiento se han elevado considerablemente. Particularmente las que dicen relación con depresiones. Si ese año representaban el 15,2% del total de las licencias, en 2008 alcanzaron al 20,4%, por sobre las enfermedades respiratorias y del sistema osteomuscular. Ese último año no sólo fue la más recurrida sino también la que tuvo el mayor porcentaje de días de rechazo, con un 46.8%. El promedio de rechazo para el resto de las enfermedades fue de 17.4 %. 

Cientos de personas a diario deben cargar no sólo con su enfermedad sino también con la angustia de saber si podrán asumir sus compromisos adquiridos, ya que en el mejor de los casos el pago de las licencias médicas se demoran 60 días. Estar enfermo o sufrir un accidente ya es un problema, pero es sólo el inicio de una larga cadena de sucesos que deben soportar los afiliados tanto al sistema de salud pública (Fonasa) como al privado (Isapres), esto por el rechazo y no pago de las licencia médicas.
Para poder cobrar una licencia uno debe esperar 60 días, en el mejor de los casos, si es que ésta no es cuestionada por la Comisión Médica, Preventiva e Invalidez (Compin). 
Las personas deberán convivir con su enfermedad a cuestas y con la angustia de saber si contarán o no con su sueldo para cubrir los gastos que generan los consumos básicos y los compromisos adquiridos. A esto se suma un hecho no menor: las depresiones asociadas a este círculo vicioso. Ni hablar de los casos de licencias reiteradas, donde muchas veces no sólo se pone en tela de juicio la credibilidad del médico tratante sino también de los pacientes que son puestos bajo la lupa.
Si una persona sufre de un mal siquiátrico, como depresiones severas o crisis de pánico, se carece de especialistas disponibles hoy en hospitales y consultorios. A lo anterior se suman enfermedades como alergias nerviosas, estrés, hipertensión arterial, tensional etc., y como la fibromialgia , grupo de síntomas y trastornos músculo-esqueléticos, que se caracteriza fundamentalmente por cansancio, dolor persistente, rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones y tejido blando circundante, y un amplio rango de otros síntomas psicológicos.

Sin embargo, siempre está la “opción” de apelar al Compin , Superintendencia de Seguridad Social ( Suseso) o a la Superintendencia de Isapres. En esta instancia las cosas parecen favorecer a los usuarios del sistema, pero la tardanza en los pagos se da de igual forma, ya sea por falta de documentos , certificados médicos ,por falta de especialistas , falta de médicos contralores y lo más insólito , rechazo por reposo prolongado o injustificado .