Fibromialgia y Matrimonio

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Para los pacientes  con Fibromialgia, resulta muy difícil la vida matrimonial, porque se encuentran con la incomprensión del cónyuge, hay varias dificultades a destacar , como una  extrema fatigabilidad del paciente que obliga a éste a desentenderse de los problemas de los otros, apareciendo como descortés o incluso desaprensivo.

Irritabilidad que provoca reacciones desmesuradas frente a dificultades habituales, disminución de la libido o del deseo sexual, que produce frialdad hacia el otro, en el caso del hombre, y no receptividad o rechazo, en el caso de la mujer.

Hipersensibilidad afectiva que hace que el paciente tenga una extrema necesidad de afecto, pero incapacidad de tolerar la ternura o el afecto del otro. Esta conducta contrapuesta ocasiona gran dolor moral y severa angustia en el enfermo. Estas situaciones, que ocurren con desusada frecuencia ante esta enfermedad, merecen ser enfrentadas con la comprensión y la generosidad que da el amor.

La comprensión hacia el paciente implica guardar silencio ante su silencio; ayudarlo en los quehaceres, aún en los más pequeños; no obligarlo a actividad alguna, agradable o no, si el paciente no la desea; no dejar de hacer aquellas actividades en las que el enfermo no quiere o no puede participar, porque esta actitud produce sentimientos de culpa en el enfermo. Estos sentimientos obligarán al paciente a hacer un esfuerzo por cumplir las demandas familiares y le ocasionarán mayor fatiga y aumento de sus síntomas.

Mi pareja tiene fibromialgia: ¿Cómo puedo ayudarle?

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Los datos son los siguientes: este trastorno afecta mayormente a mujeres, y el rango de edad medio de aparición es entre los 30 y los 50 años.

Si tu pareja o tú te encuentras en este grupo y sufres dolores musculares persistentes (sobre todo en la zona cervical y en las extremidades), una fatiga constante y alteraciones del sueño, es posible que la respuesta sea la fibromialgia.

Al día de hoy se han hecho diversos estudios e investigaciones que relacionan la enfermedad con alteraciones del sistema nervioso central que podrían explicar la excesiva sensibilidad en estos puntos del cuerpo. Sin embargo, los problemas van más allá del campo físico, y las personas con fibromialgia muchas veces acuden a profesionales con cuadros de depresión, ansiedad o estrés. ¿Causa o consecuencia de la enfermedad? Tras tu pareja, tú eres la persona que más sufre la enfermedad. La mayoría de personas que están con enfermos de fibromialgia también tienen síntomas de depresión y estrés, generados en parte por la vivencia de la enfermedad de forma colateral.

Los cambios que se necesitan realizar en el ámbito familiar y de la relación debido al trastorno afectan a todas las personas que le rodean. Es, por tanto, muy importante y necesario un buen reparto de las tareas del hogar y de la colaboración por parte de todos los miembros de la familia, así como una correcta comprensión de los posibles nuevos roles de los miembros de la pareja.

No seas parte de ese grupo de personas que rechaza la enfermedad. Seguramente tu pareja tenga ya sentimientos de culpa por no poder hacer ciertas cosas o por “fastidiar la vida de los demás”, y tristeza o enfado al pensar “¿por qué a mí?”. Por tanto, no añadas tú más culpa, recriminando su situación, poniendo mala cara cuando te pida ayuda o mostrando el cansancio generado. No rechaces la enfermedad ni a tu pareja por padecerla.

La empatía es clave en este problema: no puedes sentir lo que ella padece físicamente, pero sí puedes notar su pobre estado de ánimo. Así que compréndela y apóyala en todo momento